
No tengo nada que decir, razón de más para decirlo aquí.
Comencé esta aventura bloggera más por curiosidad que por estar convencida que mis ideas tenian algo de original y que podían ser por eso lanzadas a la web.
El domingo por la tarde, mientras deambulaba aburrida por blogs mucho mas populares que el mío, encontré un texto que me hizo reflexionar sobre el sentido, una vez más, de esta empresa solitaria.
Y también me permitió relacionarlo con la situación que se ha suscitado entre falsos y auténticos anónimos que se han venido arrogando de manera graciosa, amigable y virtual en mi propio blog, conocerme. Todos confundidos en sus máscaras, aquellas que han decidido construirse y cuya autenticidad se disputan.
Quien es el más verdadero? A quién le importa?
Por alli les he dicho, porque asi pienso, que la identidad es un asunto relativo.
Y mas aún, cuando esta escritura casi autista frente a una pantalla te protege de curiosos y enemigos, pero sobre todo te pone a cubierto de vos mismo.
Quiénes somos o mejor , quiénes queremos ser? Las posibilidades son tantas, que es difícil no sentirse atraída por ese misterio.
El asunto de las máscaras en la web son un asunto profundo y merece una reflexión poética pero también ontológica. No sólo es posible darnos hoy existencias virtuales (como lo hacen los que se cuelgan a la Second Life y juro que por ahora no me he animado ya que supongo que exige demasiadas horas frente a este aparato! Y mi adicción aun no ha llegado a ese punto!) sino que es posible construirse como sujeto deseante y de deseo. No hay sino voces de seducción que imperan, cruzándose y tratando de hallar un lugar de pertenencia. Primero fueron los chats, luego los foros ahora los blogs, que sigue?
Todos queremos tener nuestro “cachito de interné” como graciosamente una amiga de la ninfa llamó a su propio blog.
Y para hacerlo necesitamos construirnos alguna máscara, aunque sea renunciando a la propia. E inventarse textos como éste para reconocerse.
Por supuesto que hay quienes son mas auténticos y no se ocultan bajo iniciales o seudónimos, aquellos que utilizan este espacio como un lugar de exhibición de ideas, casi un trabajo.
Para los que como yo, no nos sentimos presionados por ese afán de construirnos una audiencia, que no disputamos nada, todo se vuelve más difuso pero al mismo tiempo una aventura que vale la pena.